La Historia de la Camelia
Una flor que conquistó Oriente. Una tierra donde encontró su hogar.
Mucho antes de convertirse en el ingrediente estrella de ORIXE, la Camellia japonica ya era considerada un símbolo de belleza, elegancia y longevidad en Asia.
Durante más de mil años, esta flor ha acompañado rituales de cuidado personal, tradiciones ancestrales y generaciones de mujeres que encontraron en su aceite un aliado excepcional para proteger y embellecer la piel y el cabello.
Hoy, esa misma historia continúa en Galicia.
De Oriente al corazón de Galicia
Originaria de Japón, China y Corea, la camelia llegó a Galicia entre los siglos XVII y XVIII a través de las rutas marítimas que unían Europa con Asia.
Lo que comenzó como una planta ornamental encontró aquí un lugar único para desarrollarse.
El clima atlántico, la humedad constante y los suelos graníticos hicieron que la camelia se adaptara de forma extraordinaria, hasta convertir a Galicia en el territorio con mayor concentración de camelias de Europa.
Hoy forma parte de nuestro patrimonio natural y cultural.
El Val do Ulla, un entorno privilegiado
Es en el Val do Ulla, en Vedra (A Coruña), donde ORIXE cultiva sus propias camelias.
Aquí, la naturaleza sigue marcando el ritmo.
Los inviernos suaves, la humedad atlántica y un suelo rico en granito favorecen un crecimiento lento y equilibrado que permite obtener semillas de gran calidad.
Cada árbol necesita años para ofrecer sus primeras semillas.
Cada cosecha depende exclusivamente de la naturaleza.
Y esa paciencia forma parte del valor de cada producto ORIXE.
El secreto de belleza mejor guardado de Japón
En Japón, el aceite de camelia —conocido como Tsubaki Oil— ha formado parte de los rituales de belleza durante siglos.
Era utilizado para nutrir la piel, proteger el cabello y preservar su brillo natural.
Su extraordinaria afinidad con la piel y su riqueza en ácidos grasos esenciales y antioxidantes lo convirtieron en uno de los aceites vegetales más apreciados de la cosmética tradicional japonesa.
Hoy, la ciencia continúa confirmando muchas de las propiedades que la tradición ya conocía.
Es en el Val do Ulla, en Vedra (A Coruña), donde ORIXE cultiva sus propias camelias.
Aquí, la naturaleza sigue marcando el ritmo.
Los inviernos suaves, la humedad atlántica y un suelo rico en granito favorecen un crecimiento lento y equilibrado que permite obtener semillas de gran calidad.
Cada árbol necesita años para ofrecer sus primeras semillas.
Cada cosecha depende exclusivamente de la naturaleza.
Y esa paciencia forma parte del valor de cada producto ORIXE.
Una cosecha. Una producción.
En ORIXE creemos que el tiempo también es un ingrediente.
Por eso nuestro aceite de camelia procede exclusivamente de las semillas recolectadas en nuestros propios cultivos durante la campaña anual.
Una vez recogidas, las semillas se prensan en frío para preservar intacta su riqueza natural.
La cantidad de aceite obtenida determina la producción de toda nuestra colección.
Cuando se agota, comienza la espera.
Hasta la siguiente cosecha.
Porque la naturaleza no entiende de calendarios comerciales.
El valor del prensado en frío
La calidad de un aceite comienza en su extracción.
En ORIXE utilizamos exclusivamente prensado en frío, un proceso mecánico que evita el uso de calor y disolventes químicos.
Este método permite conservar el perfil lipídico del aceite, así como sus antioxidantes naturales, vitamina E y compuestos bioactivos.
Es un proceso más lento.
Produce menos cantidad.
Pero preserva lo verdaderamente importante: la calidad.
Del origen a la piel
La mayoría de las marcas compran el aceite.
Nosotros cultivamos el árbol.
Mientras otros adquieren materias primas en el mercado internacional, ORIXE controla todo el recorrido del ingrediente principal.
Desde la plantación.
Hasta la semilla.
Desde la semilla.
Hasta el aceite.
Desde el aceite.
Hasta cada formulación.
Porque la verdadera calidad comienza mucho antes del laboratorio.
Nuestra filosofía
La camelia no es solo el ingrediente principal de ORIXE. Es el origen de nuestra historia.
Cada cosecha representa un nuevo comienzo.
Cada gota de aceite refleja el trabajo de un año entero.
Y cada producto es el resultado de un compromiso con la tierra, el tiempo y la excelencia.
ORIXE Cosmetics
La belleza no se fabrica. Se cultiva.

